lunes, 2 de noviembre de 2009

BACUSº


Han sido muchas las dudas que he tenido antes de publicar este post, ya que no puede ser en absoluto objetivo, ya que soy uno de los socios. Pero estoy tan orgulloso del resultado, que finalmente me he decidido.

BACUSº es un gastro-bar que nace del entusiasmo de cuatro amigos pr la gastronomía, la enología y la restauración. El chef Alejandro Sánchez (de Restaurante Alejandro, de cuyas maravillas ya les he hablado), los dos socios de Selectos (la mejor bodega y tienda de delicatessen de la provincia de Almería) y el que suscribe, que participa minoritariamente.

¿Y qué puede encontrarse en BACUSº? Pues, básicamente, lo que a nosotros nos habría gustado encontrar en un local y que nos faltaba en otros.

En primer lugar, y en honor al Dios romano del Vino del que tomamos el nombre (Baco, o Bacchus), una carta de vinos distinta y extensa, variada y muy trabajada. Más de cien referencias, con más de una docena de champagnes, vinos de diversas denominaciones (e, incluso

, caldos que no pertenecen a ninguna D.O.), y un rango de precios que v arranca en los 12 € y acaba más allá de los 150 €.

Aunque también puedes optar por "chatear", tomar el vino por copas, y elegir entre una amplia variedad de caldos: dos cavas, un champagne, tres blancos, siete tintos, una manzanilla, tres vinos dulces...

Para seguir, una carta equilibrada y atractiva diseñada por Alejandro Sánchez y ejecutada por dos estupendos cocineros que vienen de un "1 estrella Michelín" de Madrid, cuyo denominador común es el concepto de "lujo asequible", y en la que tienen un papel protagonista los pinchos, casi todos ellos muestras en miniatura de cocina de autor, con guiños a la materia prima pura.

Tres ensaladas (césar, ventresca de atún y de mozzarella y tomate seco), tres carnes (chuletón de buey, solomillo de vaca y presa ibérica) y tres pescados (tataki de atún, bacalao con tomate y bacalao en purusalda) acompañan a los pinchos, y también a las raciones para compartir, también de alto nivel creativo y de gran calidad.

No se trata, en modo alguno, de una carta cerrada, sino dinámica, pues va cambiando, aprovechando las estacionalidades y los productos que cada época nos ofrece en su punto óptimo.

En los pinchos, homenajes a los grandes (¿¿Tortilla de patatas???, nuestra versión de la torilla deconstruida de Adriá, servida en copa de martini), reinterpretaciones de clásicos (del remojón alpujarreño, un salmorejo con mojama o una ensaladilla rusa con espuma de mayonesa), cocina elaborada (mini hamburguesa con rucola y salsa tandoori, sardinas com frambuesa, scamorza con trompetas de la muerte o huevo escalfado con chistorra y patata) y materia prima pura (ostras "on the half shell" y navajas con mojo verde).

En las raciones para compatir, las innovaciones mandan, aunque no nos olvidamos de algunos clásicos ni de los buenos materiales que hay en nuestro país. Entre los platos creativos, el curry de carrillada de ibérico, la pastela rifeña de pularda, el huevo escalfado sobre migas de pastor y guiso de ortiguillas, "haciendo manitas" (de cordero) con setas de temporada y la pluma ibérica con verduras y salsa de pan. Entre las raciones más cláiscas, el jamón ibérico de bellota, las anchoas doble cero, los berberechos XL de las Rías Baixas al ajillo, el carpaccio de solomillo de ternera o las croquetas de jamón ibérico.

Para rematar, una carta de postres muy cortita: surtido de quesos, soufflé de chocolate con helado de bulgur, "il vero tiramisu" y quesada pasiega.

Un punto importante es la coherencia de los precios, que es el verdadero "quid de la cuestión" en lo que a hostelería se refiere, o así lo entendemos.

Y, por supuesto, un cuidado extremo en cada detalle.

Hemos creado un espacio tremendamente acogedor y, a la vez, elegante y cool (como podéis comprobar en las fotografías colgadas en nuestro blog). del que estamos tremendamente satisfechos, y que hemos de agradecer al buen hacer de Raquel García Solís (gran profesional y socia de Clysa), que nos ha regalado algo muy especial.

El menaje, la cubertería, el mobiliario, los manteles de cuero negro... todo se ha elegido con mucho cariño. Especialmente la cristalería, de Schott Zwiesel.

Y, en definitiva, hemos conseguido lo que queríamos: el bar al que nos gustaría ir.

Foto: Nuestras sardinas con frambuesa, sobre la barra de nuestro local.

jueves, 14 de mayo de 2009

Vamos de ronqueo


Dicen del atún que es el cerdo del mar. Hay mil cortes, todos magníficos y distintos, y nada se desperdicia de él. Y en estos días tenemos la suerte de que es la época en que los atunes rojos atraviesan nuestras aguas sureñas en su camino del Atlántico al Mediterráneo para aparearse (haciendo buena la canción de Rafaella Carrá). Sin embargo, tenemos la, digamos, mala suerte de que son muy poquitas las capturas que se autorizan, por lo que las piezas pasan a ser las joyas de las lonjas.

En todo caso, quizás no hablaría de esto si no fuese porque Alejandro Sánchez (del que ya os hemos hablado en este blog, y que regenta un magnífico restaurante en Roquetas de Mar) me llamó el viernes y me preguntó sí quería ver el pequeño ejemplar de cuarenta y tantos kilos que había comprado, del iba a realizar el "ronqueo" (que ha documentando gráficamente, y del cual algunas fotografías ilustran este post).

Uno, que es aficionado a la cocina y que, además, no tiene miedo a preguntar, aceptó ipso facto, y después hizo tres preguntas: cuándo, dónde y qué era el ronqueo. Las respuestas, que ya, que en su restaurante y que el ronqueo es el nombre que se da al despiece del atún, que en Cádiz alcanza la categoría de arte (recomendamos ver este video, en el que el chef Manolo Rincón, con golpes certeros de su cuchillo, deja patente que no es su primer ronqueo, y que mejor no enfadarlo).

Así pues, acompañado de mis retoños (hay que formar cantera) me planté allí a eso de las 6 y media de la tarde y disfrute durante un buen rato de cómo él y otro gran chef (no les digo más, había allí dos estrellas Michelín, una actual y otra futura) iban sacando, con precisión de cirujano, los diferentes cortes del atún: lomo (ideal para sashimi), morrillo (para tomar cocinado), ventresca (para la plancha), solomillo (para un buen tartar), cola blanca, cola negra, tarantelo, parpatana (un corte delicioso y poco usual de encontrar), ... (aquí podéis ver cómo se reparten esos manjares por el cuerpo del thunnus thynnus). Un verdadero espectáculo. Y ese atún, que como diría una abuela, "daba Gloria verlo".

Añadiré que, además del alimento para el espíritu que supusieron la experiencia y la parte didáctica del tema, tuve la recompensa material de un trozo "cortado al momento" coronado con unas breves escamas de sal Maldon. Y que me perdonen las autoridades sanitarias, pero prefiero coger un anisakis a perderme el placer del atún recién pescado crudo.

¿Que cómo se lleva a cabo el ronqueo? Pues miren, me van a permitir que no me extienda y les remita a un blog que en cuatro partes (1, 2, 3 y 4) explica el ronqueo con ilustrativas fotografías con una claridad que me resultaría insuperable. Por cierto, que he podido saber que en Conil hay una "Ruta del Atún" que comprende varios restaurantes que ya estoy deseando hacer.
En todo caso, mi intención, más que ponerles los dientes largos, es ponerles sobre aviso de que al atún rojo nos visita, y sólo por unos días. Así que, aprovechen. Porque, además, del atún está bueno todo (con una ventresca o un trozo de morrillo se puede rozar el cielo).

Y, si por casualidad están cerca del Almería y/o pueden acercarse a Restaurante Alejandro, háganlo, porque en estos días nos deleita con unas jornadas que, con gran acierto, y jugando sobre la idea de que el atún es el cerdo de los mares, han bautizado como "Del atún, hasta los andares". En el menú, que se abre con una ostra de tamaño admirable, hay un tartar de atún con aguacate, un sashimi con espárrago blanco a la plancha, un tataki colosal, un morrillo en caldo de atún ahumado brutal y una apoteósica ventresca que se deshace en la boca y se transforma en lágrimas de emoción.

Fotos: Ronqueo de un 'pequeño' ejemplar de cuarenta y tantos kilos (el más pequeño que esa mañana se vendió en la lonja de Roquetas de Mar).

jueves, 9 de abril de 2009

citiZ, el último capricho de Nespresso


Y ahora, ¿qué hace una urbanita como yo sin una citiZ que echarse a la taza? Nespresso nos vuelve a seducir, esta vez con una nueva máquina, más esbelta que las anteriores y, de paso, más pequeña. Este detalle no pasará desapercibido para nadie, seguro, aunque lo que la hace especialmente irresistible es su diseño, una delicada evocación del skyline neoyorkino.

Como en otras ocasiones, Krups y DeLonghi -Siemens no, al menos de momento- son los fabricantes encargados de hacer realidad la nueva cafetera. Esta vez sus creaciones comparten una imagen más homogénea que la de anteriores modelos, siendo el detalle diferencial más apreciable el grifo: el de la primera semeja una gota, mientras que la segunda ha optado por el de estética más clásica -curiosamente muy parecido al utilizado hasta ahora por su competidora-.

En ambas marcas podemos encontrar la máquina citiZ, de un solo cabezal (en teja o grafito si elegimos Krups y en negro o crema -un toque muy '50s- si preferimos DeLonghi); una opción doble, citiZ&Co (primera ideada para el hogar); y la citiZ&Milk, que se presenta en una plataforma que integra un Aeroccino, lo que permite preparar espuma de leche, tanto caliente como fría. Los precios, respectivamente, son 179, 329 y 249 euros, con independencia del fabricante. 

En todos los casos la rejilla sobre la que se coloca la taza es adaptable para poder colocar un vaso de macchiato.


La citiZ está ya a la vista de todos en tiendas, la web de Nespresso y, claro, el anuncio de la firma con George Clooney como protagonista, que se está reemitiendo en televisión con la inserción de la nueva máquina entre los fotogramas que ya hemos visto todos. Ah, para animarnos a comprarla, la casa ha reeditado para este nuevo modelo la oferta de devolución de 50 euros.

Bueno, yo seguiré queriendo a mi Essenza pero... ufff...

Imágenes: Arriba, las nuevas citiZ. Abajo, la imagen de la máquina tal como la marca la usa en su publicidad, mimetizada con los rascacielos de la Gran Manzana.

viernes, 13 de marzo de 2009

Nespresso estrena 5 nuevos Grands Crus


Cuando todos esperábamos su nueva Limited Edition, Nespresso nos sorprende con el lanzamiento de cinco nuevos Grands Crus, tres Espressos Pure Origin y dos Lungos, 5 Revelaciones de los sentidos, como la casa ha llamado a estas incorporaciones.

Nespresso propone a los amantes del café intenso tres variedades de origen puro: Indriya, de India, "enérgico y picante", un intensidad 10 que promete sensaciones sorprendentes; Rosabaya, de Colombia, "afrutado y equilibrado", un fuerza 6; y Dulsâo, de Brasil, "dulce y suave", con intensidad 5, que sospecho será mi favorito porque de allí proceden los cafés que suelo preferir.

Para quienes disfrutan más con un largo, las novedades que se suman a esta gama son Fortissio Lungo, "rico e intenso" (fuerza 7) , y Finezzo Lungo, "floral y refrescante" (intensidad 3). Este último en realidad es una variación del Finezzo, que desaparece; el sustituto pierde un grado de intensidad y, lo mismo que los otros largos, ve actualizada su imagen al pasar a presentarse en cápsula de color satinado. De hecho Nespresso aprovecha para introducir ese cambio en todas las variedades que editaba en mate y así pone al día su imagen.

Los tres Pure Origin son un poco más caros que los Grands Crus habituales, 3,70 euros la caja con diez unidades (los espresso, 3,30 euros la misma cantidad y los lungo, 3,50 euros la decena).

Nespresso aún no ha actualizado la información de sus lanzamientos en la web (de hecho siguen hablando de sus "12 grandes cafés"), aunque ya pueden comprarse, así que, ¡a catar tocan! Ah, por un pequeño tiempo sigue disponible el Finezzo que se retira.

Las palabras de presentación de cada nuevo espresso son evocadoras: Indriya, con notas de cacao, pimienta, nuez moscada y clavo, procedentes de las especias que se cultivan alrededor de la plantación de su procedencia, es "enérgico como la lluvia del monzón" y se presenta en una cápsula de color gris verdoso; Rosabaya, "brillante como la flor de orquídea", en un rosa suavísimo, tiene aromas frutales, con reminiscencias a vino (grosella negra, arándano y grosella roja); Dulsâo, en un delicado dorado, voca la miel, la malta y el sirope de arce, "una caricia como la de los rayos del sol", "rara y voluptuosa".

También las de los lungos: Fortissio Lungo, "rugiente como la fuerza de un volcán", tiene una base amarga, sobre la que resaltan los matices vegetales y amaderados, y Finezzo Lungo, que conjunta azahar, jazmín y bergamota, es "delicado como un ramo de jazmines".

Irresistible, ¿no?

Foto: El nuevo Rosabaya, un Pure Origin de Colombia.

miércoles, 25 de febrero de 2009

El whisky de malta (y II): La espera, la intervención angelical y la elección del gran final


Habíamos dejado nuestro cut en las barricas, curándose, envejeciendo.

Habrán de pasar, al menos, tres años para que podamos decir que tenemos whisky, aunque lo normal es que se deje envejecer más tiempo. Transcurrido este -3, 12, 15, 18, 21, 30 años-, llega el momento de abrir las barricas. Nos encontraremos con que no está todo cuanto allí pusimos. Falta, como ya apuntaba nuestro amigo Blogolist, la parte de los ángeles (the angels' share), que es lo que, a través de la madera, se va evaporando, y que en un whisky envejecido unos 30 años puede llegar a un 75%.

En ese momento el whisky suele tener entre 50 y 65 grados de alcohol. Y a partir de aquí hay que tomar varias decisiones de cómo vamos a embotellarlo.

Podemos, aunque es lo menos habitual, hacerlo tal y como sale del barril. Estaríamos ante un barrel strength. Son muy pocas las destilerías que comercializan este tipo de whisky. Lo más normal es bajarle el grado alcohólico, de una forma tan sencilla como añadirle agua (cristalina y de manantial, por supuesto), para que nos quede un whisky de en torno a 40º de alcohol.
Si embotellamos whisky de una sola barrica, estaríamos ante un single cask o single barrel, si bien esto no es tampoco lo más habitual.

Lo normal es combinar varios whiskies. En este caso, la antigüedad marcada en la botella será la del más joven de ellos; esto es, si nos ofrecen un 15 años, quiere decir que ninguno de los whiskies utilizados en la mezcla tiene menos de esa edad, aunque seguramente la mayor parte de la composición tenga más.

Aquí pueden darse dos casos: que todos los licores mezclados sean de la misma destilería, en cuyo caso estaríamos ante un single malt, o que procedan de varias, y entonces hablaremos de un pure malt o blended malt. En el primer caso, el nombre del whisky suele ser el de la destilería. En el segundo, obviamente, no. No obstante, no se llamen a equívocos, pues hay excelentes pure elaborados por pequeños embotelladores independientes que mezclan maltas de las destilerías más prestigiosas, obteniendo unos caldos maravillosos, como el Monkey Shoulder (que se nutre de barricas elaboradas por Glenfiddich, Balvenie y Kininvie). Otros pure malt bien conocidos son Hankey Bannister (el favorito de Sir Winston Churchill) y el Johnnie Walker Green Label, en cuya etiqueta podremos encontrar los nombres de las destilerías de origen de los whiskies utilizados en su elaboración, como Talisker -cuyos caldos bebe, con buen criterio, el chico de Laura- o Caol Ila). Por eso la aventura comienza leyendo la etiqueta.
¿Forma de degustar un malta? Pues, a elección del agraciado bebedor: solo, con unas gotas de agua o con hielo -en este caso, se recomienda un sólo cubito y bien grande, que no se derrita con facilidad-.

Ahora, la cata,  como toda la vida de Dios: en copa de cata -aquí la llamamos catavinos-, y en sus cinco fases de rigor: vista, nariz a parado, nariz en movimiento, paladar y retronasal. ¿Me permiten un juego? Preparen tres whiskies distintos. Cátenlos como hemos dicho, en cinco fases. Cuando hayan terminado con el último, vuelvan al primero y al segundo. Las notas olfativas y gustativas habrán cambiado.

Para terminar, sólo decir que las dos grandes regiones del whisky de malta son Speyside (de donde son, por ejemplo, Benromach -a algunos de cuyos productos dedicaré pronto un post-, The Macallan o The Glenrothes), e Islay (de donde son Lagavulin, la ya mencionada Caol Ila o Bowmore). Serían los Rioja y Ribera del Duero, sin perjuicio de otras denominaciones. Los Speyside se caracterizan por su elegancia, complejidad y toques ligeremente ahumados. Los Islay se hacen en unas islas azotadas por el mar, los vientos y la lluvia, y son caldos con notas saladas, yodadas y fenólicas. Una delicia, oiga.

Y ahora, vayan y disfruten. Y guárdenme algo, que aunque no sea un ángel, creo que merezco también mi parte, ¿no?

Foto: Una copa de whisky preparada para la cata.

sábado, 21 de febrero de 2009

El whisky de malta (I): El proceso


Hace tiempo que tenía en cartera un post sobre un whisky muy especial de la firma Benromach que recientemente descubrí. Pero hace unos días me invitaron a una cata de varios productos de la casa Glenfiddich y me di cuenta de que unas entradas previas sobre el whisky de malta y alrededores aumentaría el posterior disfrute de los post sobre destilados concretos.

Dicen del whisky que lo inventaron los irlandeses, lo mejoraron los escoceses y lo jodieron los americanos. Y aunque supongo que en la isla de Malta harán whisky, no nos referimos a ese, sino al que se elabora en Escocia con cebada malteada.

El proceso de malteado consiste en la previa germinación de la cebada (que puede ser de cualquier procedencia, incluso países del Este), a fin de que el almidón se transforme en azúcares. Esto se hace empapando el grano, cambiándose el agua a diferentes temperaturas 3 ó 4 veces a lo largo de unostres días. Después, el proceso de germinado sigue de 10 a 15 días en los que el grano se coloca en unas cajas o cilindros en los que se insufla de forma continua aire caliente y seco (antiguamente se extendía el grano en un suelo de madera en un habítáculo caliente y seco, pero se ha abandonado).

Una vez alcanzado el grado óptimo de azúcar, se pasa el grano a unos hornos de carbón, donde el intenso calor paraliza la germinación, y así queda convertida la cebada en malta. Al carbón se añaden diferentes dosis de turba, que produce un humo que hace que el grano se impregne de un sabor ahumado muy característico (Lagavulin, por ejemplo, hace unos whiskies muy ahumados).

Tras esto, se deja la malta enfriarse durante unas semanas, se muele y después se procede al mashing, consistente en añadir a la malta molida agua caliente, dejarla unas horas, y sacar una especie de zumo de malta. Este proceso se repite varias veces y tiene como objetivo sacar el azúcar del grano.

A ese mosto se le añade la levadura, y se deja fermentar durante unas 48 horas, cuidando de que la temperatura no suba de 34ºC, pues esto cortaría la fermentación y se obtendría un grado alcohólico muy pobre. El resultado es una especie de cerveza llamada wash, que se somete a destilación.

La cabeza y la cola del fruto de la destilación se desechan (son los llamados low wines, de menor calidad y grado alcohólico, que se vuelven a añadir a otros wash para una nueva destilación, separándose el corazón de la destilación (el spirit).

Debe destacarse que desde el mosto entra en una cuba cerrada y sellada, una vez se le añade la levadura, y que esa misma cuba ya tiene la salida para el alambique, siendo imposible todo acceso al wash. Esto obliga a elegir a ojo -de buen alambiquista, en este caso- el lugar donde hacer el corte, calculando dónde empieza y donde acaba el spirit,  así que el buen criterio y pericia artesanos resultan vitales.

El spirit se somete a una segunda destilación. Como en el caso anterior, las cabezas y colas tienen menor calidad, y se añaden a los low wines para someterlos, de nuevo, a la primera destilación. Las cabeceras de esta destilación se denominan foreshots y las colas, feints, mientras que el corazón (o sea, la cremita o "lo pata negra" que diríamos en España) se denomina cut.

El someter los low wines, los foreshots y los feints de nuevo a la primera destilación responde, simple y llanamente, a una razón: obtener más whisky (no en vano, los escoceses tienen la misma fama en Reino Unido que los catalanes en España). Pero siempre de buena calidad, ojo.

Y el cut pasa, finalmente, para su envejecimiento, a barricas de roble francés o americano, y generalmente, ya usadas (las botas jerezanas, cada vez más difíciles de encontrar a un precio razonable, son las más cotizadas). ¿Por qué son usadas? Podríamos ponernos poéticos y decir que por el alma que puedan tener, aunque pesa más el hecho de que una barrica nueva absorbería una gran cantidad de whisky (y los escoceses son, como ya se ha dicho, algo agarradetes).

Las barricas se someten a un tostado previo: se enciende fuego dentro para quemar la madera y generar un carbón que, durante el envejecimiento, irá limando impurezas (la legislación escocesa prohibe el filtrado con carbón activo, muy característico, por ejemplo, de los bourbon).

El próximo día hablaremos del envejecimiento y el embotellado.

Foto: Barricas de whisky de malta escocés.

viernes, 13 de febrero de 2009

No pierdas la cabeza por el cuello


A la hora de vestirse hay un detalle al que no siempre prestamos (sobre todo los caballeros) la debida atención, y es la elección del cuello. Nos gusta una camisa, su estampado, y no nos fijamos en si el cuello es el adecuado para el uso que pretendemos darle.

Por ejemplo, no debería, aunque hoy día sea habitual ver a caballeros así, combinar traje de chaqueta, corbata y camisa de cuello abotonado, que es un cuello de sport (o leisure wear, que se dice ahora) y no es el más adecuado para combinar con una corbata. Ya no sólo es cuestión de abotonar o no el cuello, sino que, además, suele ser un cuello menos rígido que nos hace perder buena parte del apresto que pretendemos nos den el traje y la corbata.

Yo, personalmente, prefiero el cuello inglés, que es el cuello de las camisas de vestir por excelencia. Rígido y con los picos largos. No tanto el italiano, más estrecho y con la abertura frontal más ancha (salvo que lleve una corbata de tejido consistente y con un nudo gordo). Yo jamás me pondría (y creo que eso sólo queda bien a los que TODO les queda bien, como Clooney o Pitt) una camisa con cuello italiano y corbata italiana (finita y larga).

Hay un punto intermedio, que algunos llaman el cuello de abertura mediana. Quizás sea la opción más equlibrada por cuanto el inglés da un aspecto demasiado altanero y "estirado".

También son de general aceptación como "de vestir" el cuello redondeado (que a mi no me gusta especialmente) y el de puntas separadas (donde ya entran factores como qué corbata llevamos o, incluso, la moda).

Y si bien es cierto que hay ciertas normas básicas del protocolo, no lo es menos que, por un lado, también hay que elegir el cuello de acuerdo con nuestro físico, y que la etiqueta se ha relajado bastante en estos días y es habitual la supresión de la corbata y ver combinaciones antes impensables (algunas de las cuales son muy del gusto del que suscribe) del traje de chaqueta con camisas de cuello tipo polo, camisetas con cuello a la caja (en primavera y verano) o jerseys de cuello alto (o de cisne).

Luego hay cuellos específicos como el de frac (entiendo que sólo debe combinarse con la vestimenta que le da nombre), o el alzacuellos (vetado a los sacerdotes pero con que me da la impresión de que daría un tremendo sex appeal si se laicizase su uso).

E incluso cuellos muy especiales como el cuello Mao, bonito, estético, pero especialmente difícil de combinar con gusto. Si quieren mi opinión, sólo me pondría camisa con cuello Mao sin traje y con un pantalón tipo kimono, en Japón o en alguna situación que resultase adecuada para ir así (no sé, ¿cenita japonesa en la intimidad?). O bajo un traje con cuello Mao. Problema: Es tan llamativo que con una puesta, "quemamos" la prenda y no podemos volver a exhibirla de nuevo (aunque esto a las mujeres no les supone un problema, antes bien lo contrario).

Luego, podríamos hablar de si el cuello debe ser del mismo color y estampado que la camisa (a mi no me desagradan las camisas de color o rayas con cuello blanco, por ejemplo) y de otras mil cuestiones. Pero eso lo dejamos para otros post.

El caso es que, a la hora de elegir camisa, les aconsejo se fijen en los cuellos. Si tienen la suerte de tener su sastre de cabecera o de ser asiduo del bespoke (del que ya hablamos en este blog), estírense un poco, y que les hagan no sólo el traje, sino también algunas camisas. Seguro que le asesoran debidamente y sale usted hecho un primor.

Y no olviden que, en cualquier caso, la camisa es parte de un todo... elijan el traje y la corbata adecuados, teniendo en cuenta colores, estampados, anchura de la corbata...

¿Qué quieren que les haga? Me gusta no ser el único hombre elegante de una reunión.

Foto: Unas camisas de Henry Poole & Sons, uno de los más reputados sastres de Saville Row

viernes, 6 de febrero de 2009

Burbujas de cine, las de Moët


Ponga en una copa de cóctel 15 mililitros de zumo de granada, 10 mililitros de licor de naranja y un puñadito de frambuesas. Complete con champagne Moët&Chandon White Star... Está usted tomando un Red Carpet Fizz, el combinado con el que deberá sentirse como si estuviera caminando por la alfombra roja del teatro Kodak de Los Ángeles. Al menos eso es lo que pretende la organización de los premios cinematográficos con más glamour del mundo, que ha creado esta receta como parte del Oscar Party Kit con el que propone entretener la velada del próximo día 22 a todos aquellos que la sigan por televisión.

El White Star es el champagne rosado que se propone para la elaboración del Red Carpet Fizz pero no será el único que se sirva en los Oscar; le acompañarán en la degustación los Grand Vintage, Nectar Imperial y Rose. Eso sí, todos de la casa Moët&Chandon, la primera que consigue que sus burbujas sean servidas en este evento en exclusiva.

La pregunta del millón que puebla todos los rincones de Internet en los que ha aparecido la noticia es: ¿Cuánto ha pagado LVMH para poder ser proveedor oficial del champagne de los Oscar? Pero en Hedon&Sibaris sabemos que hablar de dinero es de muy mal gusto, así que les sugerimos que mejor empleen el tiempo en disfrutar de su copa...

Foto: El Red Carpet Fizz, todo un placer para la vista -y sin duda para el paladar-, junto a una botella de White Star de Moët&Chandon.

lunes, 26 de enero de 2009

Toros voladores, arte y buena mesa en la ciudad de Mozart


Los que vayan a Salzburgo, si lo hacen en avión, deberían fijarse al aterrizar en el Hangar 7, una preciosa construcción de acero y cristal que esconde la última creación de Red Bull.

La marca de bebidas energéticas, como bien saben, es de las que más invierte en promoción e imagen en el mundo, vendiendo no su producto directamente sino un estilo de vida. Y en esa línea ha creado en el mismo aeropuerto de Salzburgo el Hangar 7.

Uno de los eventos que patrocina Red Bull es un campeonato mundial de vuelo acrobático. A raíz de esto, y para reforzar esa línea promocional, la marca decidió crear los Flying Bulls, un equipo propio de pilotos acrobáticos con una pequeña flota de aviones y helicópteros destinados y/o adaptados a tales usos. Así, hay desde avionetas acrobáticas hasta Alpha Jets (aviones de caza militares con licencia para vuelo civil) pasando por helicópteros Bell modificados. Además, para transporte de paracaidistas, cuentan con un precioso DC-6B con todo el fuselaje cromado. Y, por supuesto, un equipo de más de 60 ingenieros para cuidar de sus criaturas.

Los Flying Bulls necesitaban una casa, y dónde mejor que en un aeropuerto. Y eligieron el de Salzburgo, donde los chicos de Red Bull, fieles a su filosofía, lejos de limitarse a dar cobijo a su equipo de vuelo acrobático, crearon un bello envoltorio para su residencia.

Así nació el Hangar 7, situado a pie de pista, y anexo al Hangar 8, donde se hace el mantenimiento y reparación de las aeronaves de los Flying Bulls.

¿Y qué el el Hangar 7? Pues viene a ser lo que algunos llaman un espacio multicultural, pero para mí debe ser algo parecido al lounge del Paraíso. Allí, aparte de ver alguna de las aeronaves de los Flying Bulls, o algún Red Bull de Fórmula 1 , hay continuamente exposiciones de arte maravillosas, un restaurante estupendo, el lounge bar Carpe Diem y un bar de copas, el May Day, que abre hasta las tres de la mañana, una hora a la que, en Salzburgo, se lo aseguro, es difícil encontrar quien te sirva un trago.

El restaurante se llama Ikarus, y tiene el placer de tener al frente de sus fogones cada mes a un cocinero relevante del panorama internacional (en febrero, por ejemplo, contarán con Dani García, cocinero del restaurante Calima, de Marbella, y uno de los valores mas cotizados de los fogones españoles).

Así que, si van por Salzburgo, no lo duden: reserven mesa en el Ikarus, vayan un poquito antes para ver alguna exposición, tomen un Dry Martini en el Carpe Diem, y después de cenar, bébanse a mi salud un gin tonic de Hendrick's con pepino en el May Day.

Y luego me mandan un correo para ponerme los dientes largos...

Foto: El Hangar 7.

domingo, 25 de enero de 2009

Pequeña pero matona


Es chiquitita y delicada, rebelde y difícil de cultivar pero empieza a regalarnos vinos que hacen soñar con una botella mágica que no acabe nunca. La Viognier es una uva de origen francés que casi llegó a desaparecer hace cuatro décadas y que hoy se cultiva en distintas zonas vinícolas del mundo, desde Canadá hasta Nueva Zelanda, entre ellas varias españolas.

Se desconoce el origen de su aparición en la zona septentrional del valle del Ródano. Según unos, los griegos la llevaron allí junto a otra de mis favoritas, la Syrah. Según otros fue el emperador Probus quien, allá por el año 281, trasladó la cepa desde Dalmacia hasta Condrieu. El misterio no hace sino más encantadora la personalidad de una uva que produce vinos originalísimos, densos y plagados de aromas de frutas exóticas y flores.

Con entre 1,2 y 1,5 kilos por cepa, el rendimiento de la Viognier, que bien trabajada da lugar a vinos de excelente calidad, es bajo. Mi sugerencia para aquellos que quieran descubrirla es el Vallegarcía Viognier 2006 (15,50 euros en el Club del Gourmet de esos grandes almacenes que M. Le Connaiseur no permite mencionar hasta que no patrocinen este blog), primer 100% Viognier elaborado en España y con el que yo he tenido el inmenso placer de enamorarme de ella.
Déjense fascinar por un vino de pago elaborado por una bodega joven -su primera cosecha fue en 2003- que está instalada en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real), en las estribaciones de los Montes de Toledo, y cuyas creaciones no podían llevar mal camino cuando su inspirador ha sido Carlos Falcó. Tan sólo tres de las apenas 25 hectáreas que ocupan los viñedos de Vallegarcía están plantadas de Viognier (el resto se reparte entre Syrah, principalmente, Merlot y Cabernet Sauvignon). El Vallegarcía Viognier tiene fermentación sobre lías y entre sus particularidades está que su crianza en barrica es específica en cada vendimia. La edición 2006 del único blanco de esta bodega encuadrada en la denominación Vino de la Tierra de Castilla se limita a 4.000 botellas. Su precioso tono dorado encuentra continuación en un aroma intenso y un paladar, ante todo, sorprendente: graso, con notas ahumadas sobre la sensación predominante, de frutas exóticas. Otra joya dentro de la cada vez más atractiva oferta de blancos nacionales y que, por cierto, a mí me recuerda a mi todavía no destronado Belondrade y Lurton. Ahora, que el Vallegarcía Viognier es perfectamente merecedor de una medalla de plata. En cuanto a su maridaje, es capaz de sostener incluso a unas anchoas de Santoña. Yo tengo ganas de probarlo con una buena selección de quesos, con los que creo que combinará estupendamente gracias a su fondo frutal y floral, y a su toque goloso.

Andalucía, Baleares, Murcia y, claro, Castilla-La Mancha son las comunidades en las que está autorizado el uso de la Viognier para la elaboración de vino. ¿Será verdad, como se ha llegado a decir, que la pequeña puede poner en jaque el reinado de la mismísima Chardonnay...?

Fotografía superior: La Viognier, una uva extremadamente sensible a las heladas y que debe recogerse en su punto óptimo de madurez para que sus valores aromáticos y gustativos conserven todo su potencial.
Fotografía inferior: Botella de Vallegarcía Viognier.

domingo, 11 de enero de 2009

¿Otro café?


Dada la afluencia de visitas que está registrando Hedon&Sibaris por el artículo El café que toma George y teniendo en cuenta las búsquedas en Google por las que los lectores llegan al blog, consideramos interesante abundar en la información sobre la Welcome Offer (Oferta de Bienvenida) de Nespresso.

Esta opción sólo está disponible para nuevos clientes y una sola vez, cuando el comprador se registra como socio del Club Nespresso y se dispone a realizar el primer pedido por Internet o por teléfono, o bien su primera adquisición en una boutique de la marca. 


La Welcome Offer (en la imagen superior) se compone de 250 unidades de las distintas variedades Nespresso, organizadas en las cajas de 10 cápsulas que se utilizan siempre para su embalaje (cajas que son la razón de que las compras sólo puedan realizarse por decenas y que mostramos en la fotografía inferior). Incluye dos tiras -veinte monodosis- de cada una de las nueve variedades Espresso, una tira -diez monodosis- de las tres variedades Lungo y cuatro tiras -cuarenta monodosis- del Special Club, la edición limitada del año. Además, se regala el librito Iniciación al Ritual del Espresso, con bonitas ilustraciones, que recopila información sobre los orígenes del café, su degustación, los procedimientos que utiliza la marca para su producción y la composición de cada una de las variedades que conforman la gama Nespresso.


La gran caja se acompaña del coffret de fibras de madera tintada en ébano que la casa vende para redondear la presentación de sus variedades en la mesa, y que tiene capacidad para 36 cápsulas. A esta parte de la oferta es a la que corresponde la cortesía de Nespresso al poner a nuestra disposición la Welcome Offer, puesto que el conjunto tiene en tienda un precio de 100 euros, lo que equivale al coste de las cápsulas más la mitad del importe del coffret, una ventaja que se multiplica si hacemos la compra por Internet, donde el conjunto cuesta 83 euros, gastos de envío incluidos, y por tanto supone que la caja de presentación se nos está regalando.

Por cierto, además del Special Club Jinogalpa -aún correspondiente a 2008-, Nespresso tiene a la venta dos Variations 2008, Jengibre cristalizado y Caramelo (parece que el Mandarina está agotado ya), creadas aromatizando de forma natural el grand cru Livanto.

Fotografía 1: Las cafeteras Nespresso Essenza de DeLonghi (estantería superior) y Krups (estantería inferior) en todo su colorido.
Fotografía 2: La Welcome Offer de Nespresso (el coffret se entrega vacío).
Fotografía 3: Las cajas, con diez unidades, en las que Nespresso vende sus cápsulas monodosis.
Música: Nespresso Theme, que ilustra los anuncios de televisión de la marca emitidos actualmente (una sintonía terriblemente sugerente, envolvente y seductora, como un Nespresso).

martes, 30 de diciembre de 2008

Una noche para brillar


Mañana daremos la bienvenida al 2009 y un momento así no puede pillar desprevenida a ninguna sibarita. Yo ya tengo mi modelazo preparado: vestido de raso de seda natural estampado en colores varios sobre fucsia, corto, muy original, con escote enorme, para llevar con un top morado debajo, medias turquesa y zapatazo bien alto, de punta redonda, en rosa.

¿El pelo? Este año mandan los tupés. Yo me estrené con ellos en 2007 pero con otra ocasión, así que, sí, será mi opción esa noche. Si alguna no tiene tiempo de pasar por la peluquería, es cuestión de cardar bien la base, colocar perfectamente cada mechón en su sitio y laca, laca, laca... ya sabéis...

Ahora, parte esencial del look: el maquillaje. No make up, no glam. Y aquí iba yo, a dar mis recomendaciones personales sobre todo ese montón de productos que pueblan nuestras beauty cases. La oferta es enorme y es fácil perderse a la hora de elegir pero una ya tiene varios masters y cree poder dar algunos consejos.

Lo primero y esencial es no escatimar en el presupuesto: sólo existen ls primeras marcas. La diferencia de calidad es abismal y la inversión siempre es rentable: algunos productos duran incluso años y, lo que es más importante, bien aplicados permanecerán en vuestra cara todo el día. Un producto barato es dinero tirado y maquillaje volatilizado (por no hablar de texturas, aromas, tonos...).

Sería eterno entrar en productos concretos o especiales, así que me limitaré a dar unas pinceladas. Mis elecciones en general son las siguientes:

· Base de maquillaje: es fundamental para aquellas ocasiones en las que queremos que un maquillaje espectacular no se mueva del sitio durante horas y horas. Ejemplos: salidas nocturnas potentes y bodas. Personalmente es un producto que no compro (lo suplo con polvos, como más adelante explicaré), aprovecho las muestras que me regalan en mi perfumería, y me han resultado bien todas las marcas (insisto, hablamos siempre de primeras marcas).

Lo más importante es extenderla bien (¡esos corros!). Nada más antiestético que una mujer con un cerco alrededor de la cara, que además evidencia la diferencia de tono con su piel. Elegid colores naturales, un poquito más subidos que el vuestro porque luego los polvos matizarán. Y aunque os digan que lo mejor es aplicarlo con esponja y a golpecitos, que es una estupenda alternativa, si queréis simplificar la tarea y aseguraros de que el resultado es perfecto, nada como las manos. Repartid la base como si de una crema se tratara. Ya me lo contaréis...

· Polvos: esenciales. Los prefiero compactos, sobre todo por practicidad a la hora de utilizarlos, y me quedo con los de La Prairie. Son más caros que cualquier otro pero duran muchísimo y proporcionan un acabado muy natural. Los siguientes en mi lista, los Mat Lumière de Chanel (en realidad es un maquillaje compacto con acabado polvo). Ambos pueden utilizarse en húmedo, con lo cual tenemos dos acabados posibles porque mojando la esponja se convierten en una base y muy consistente. Si la quieres, los aplicas así y con otra esponja o el revés de esa te das el acabado en seco sobre esa primera capa.

· Correctores e iluminadores: La elección es indiscutible, el Touch Éclat de Yves Saint Laurent. Si lo aplicáis bajo los polvos sirve de corrector y si lo usáis sobre ellos, de iluminador. Además, el tipo de envase es ideal: aplicador de pincel mediante pulsiones en la parte superior del tubo, que tiene un émbolo que lo va empujando, con lo cual se aprovecha al completo.


· Sombras de ojos: Sin duda, Dior, en cualquiera de sus versiones. Son eternas. También Chanel y Helena Rubinstein. Lo más importante es trabajarlas mucho. Cuanto más lo hagáis más fijación ganarán (de nuevo los dedos son un aliado estupendo, aunque hace falta cierta pericia). Imprescindible contar con pinceles para difuminar, conseguiréis miradas espectaculares. Y no tengáis miedo a las mezclas -color sobre color-, permiten resultados únicos. Dos detalles: uno, tened en cuenta qué tonos realzan más el de vuestros ojos y dos, llevadlos siempre combinados con el resto del atuendo.

· Delineadores: Para lápices, los de Sisley (sobre todo los que llevan cristales de brillo), que incluso tienen un difuminador incorporado. Si buscamos un look Audrey Hepburn, nada mejor que La Ligne de Chanel (sigo usando la primera versión, que tiene unos 18 años, así que calculad lo que dura...), siempre que se tenga la maña necesaria para dibujar la línea a mano alzada ¡que no todo el mundo es capaz! Y si en lugar de un trazo firme queremos un efecto suave pero absolutamente mágico, el Khôl en polvo suelto de la línea Terracotta de Guerlain (ojo, siempre, siempre cae algo sobre las mejillas: brocha gruesa preparada para hacer desaparecer los restos sin apenas tocar la cara, que si no, nos quedaremos con las manchas).

· Máscara de pestañas: Imprescindible. Imprescindible. Imprescindible. Negra. Negra. Negra. Si queréis que dure impecable horas y horas y más horas, elegidla waterproof, aunque luego es necesario un desmaquillador para ídem (sustituible por cualquier sustancia oleosa que tengáis en casa, por ejemplo, aceite de almendras o incluso de oliva en caso de apuro). Personalmente uso un rizador antes de aplicar el rimmel, que debe ser el paso final del maquillaje de ojos para evitar que el polvo de la sombra o el perfilador caiga sobre él y lo arruine. Mi elección, de nuevo Dior (sobre todo, Diorshow, de aspecto muy natural pero efecto súper dramático) o Chanel.

· Colorete: Es uno de mis productos favoritos, por favorecedor. Aquí, para mí, Chanel es imbatible gracias a sus tonos irisados, con un toque de nácar (además tiene un delicado aroma de rosas). La tendencia punta en el maquillaje este año es el punk así que podemos ser tan irreverentes como nos apetezca a la hora de dar color a las mejillas.

:: Gloss Show, de Dior, con microcristales de luz infinita ::

· Labios: Ya sabéis que son el punto de contraste con los ojos. Sólo podemos elegir uno de los dos como foco de atención en el que volcar el color (salvo que optemos por un nude look pero no es lo que piden las fiestas). Como hablamos de la Nochevieja, mi sugerencia es apostar por unos ojos intensos y conseguir una boca de infarto con un buen gloss. Las opciones aquí son más amplias, cualquier firma tiene muy buenos productos y paletas preciosas. Si queréis una recomendación con plus, Gloss Show de Dior por textura, duración, acabado (la fórmula incluye microcristales de brillo inmenso).... y porque -y este es el plus- viene en tarrito, con lo cual se aprovecha hasta la última gota, cosa imposible de hacer en los verticales con aplicador, de los que terminamos tirando más de la mitad porque es imposible cogerlo. Ah, tras ponéroslo, no temáis limpiaros el dedo pasándolo por vuestra nariz, de arriba a abajo, y en la parte superior de las mejillas, ¡vuestra luz no pasará desapercibida!

· Uñas: Cortas o largas, como prefiráis, con una manicura francesa, en color o sólo con una capa de brillo pero siempre, siempre arregladas. Los apuros de última hora se solucionan sin esfuerzo gracias al Nail Touch de Yves Saint Laurent (su web está en renovación), que se aplica como si de un rotulador se tratase (la paleta, eso sí, se reduce a tres tonos muy suaves). Personalmente este año apostaría por un tono fuerte, como el Blue Satin de Chanel, un azul marino intenso perteneciente a la colección efímera de primavera/verano 08.

:: Polvera Night Diamond, de Dior, edición limitada Navidad 08 ::

Bueno, si con esto no estáis divinas en Nochevieja, será sólo culpa vuestra. No olvidéis perfumaros con intensidad y valorad si en la carta de los Reyes puede ser interesante incluir alguno de los cosméticos-joya de edición limitada que cada vez sacan más casas, puesto que tratándose de enero aún no podéis pensar en las colecciones efímeras de la próxima temporada y las vigentes estarán agotadas ya. ¿Ideas? Pues por ejemplo la polvera Night Diamond que ha lanzado Dior para esta Navidad (fotografía sobre este párrafo).

Imagen: La última edición de las botellas temáticas que el vodka Absolut lanza periódicamente, tan festiva y brillante como merece la bienvenida a un nuevo año. "Every night is a masquerade", reza la etiqueta...

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad

Hedon&Sibaris le desea a todos sus lectores una muy feliz Navidad, merry Christmas, joyeux Noël...

Foto: Navidad en el Glass Bar del hotel Urban, con ostras de Cambados y champagne Taittinger, cortesía de Monsieur Le Connaisseur.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Bikkembergs: Sport-Couture


Asegura que las pasarelas están obsoletas ("Hoy la moda se respira en la calle"), cree que la ajetreada vida actual obliga a reinterpretar el buen vestir y adora el fútbol. No es francés, no es inglés, no es italiano. Dirk Bikkembergs es belga y ha creado tendencia en el mundo de la moda elevando la ropa deportiva a la categoría de sporty-chic.

El estilo deportivo arrasa y a las marcas clásicas, que cada vez incorporan a sus catálogos más productos pensados para el día a día, se suman otras que nos permiten disfrutar de la comodidad de líneas y materiales propias de ese tipo de ropa y calzado pero sin renunciar a la elegancia y, en muchos casos, a una buena dosis de glamour.

Uno de los mejores ejemplos es Dirk Bikkembergs, que lanzó su primera colección de zapatos masculinos en 1985 y cuyos diseños están hoy en el armario de todo fashionista que se precie. De piel, de charol, con cordones o velcro, con unas Bikkembergs en los pies, a poco esfuerzo que pongamos por completar el atuendo, el look está asegurado.

Las colecciones de la firma incluyen líneas de ropa para hombre, mujer y niño, con prendas que van desde los vaqueros hasta las cazadoras, pasando por la ropa interior, bisutería y otros accesorios y, claro, sus espléndidas zapatillas, con su característica tira de nylon rezando la marca en negro sobre blanco. También varias líneas puramente deportivas.

El estilo con el que Dirk Bikkemberg ha triunfado tiene su origen en su pasión por el fútbol. Hace ya años que hizo desfilar sus creaciones en estadios -entre ellos, el Nou Camp, en 2005- y diseñó la equipación del Inter de Milán antes de llegar a tener su propio equipo, también en Italia, el Bikkembergs FC Fossombrone. Lo utiliza como laboratorio de ideas, para el desarrollo de sus innovaciones. Sus jugadores utilizan incluso ropa interior de alto rendimiento. Y después Bikkembergs saca todas esas ideas a las tiendas, para que podamos movernos con total confort sin renunciar al buen gusto.

Pero no todo lo que sale de la factoría Bikkembergs es de imagen netamente deportiva. La comodidad es una inspiración que también da lugar a vaporosos vestidos para las chicas y ligeros trajes de chaqueta para los chicos. Buena muestra, el vídeo con el que abre su página web, o estas fotos:






miércoles, 3 de diciembre de 2008

El café que toma George


Vamos a ver bonita... se parece a George Clooney, estás en una tienda de Nespresso... ¡¡¡claro que es George Clooney!!! No dejes que te engañe, y déjale bien claro que no le vas a robar su Volluto, porque tú eres más de Arpeggio.

Si es usted amante del café, ni lo dude: hágase con una Nespresso. Ya puede acceder a la básica por unos muy razonables 89 euros (son 139 €, pero hay un bono descuento de 50 €). Añadiré que el calderín es el mismo en la de 89 € que en la de 349 € (en román paladín, hacen un café igual de bueno, estando las diferencias en la calidad de los materiales del revestimiento y en el diseño).

Y le aseguro que disfrutará.

Su maquinaria, con un calderín que alcanza los 1'9 bares de presión, permite obtener un café estupendo, con una crema perfecta.

El café, en cápsulas monodosis, que conservan su frescor maravillosamente bien, ya que sólo se abre al hacer el café; y que son muy cómodas para almacenar y para deshacerse de ellas (no hay que estar limpiando la cafetera tras cada café, pues una vez usada, la cápsula se desecha tal cual, entera, y sin manchar nada).

Además, tiene para elegir entre 12 variedades de café, de distintas procedencias e intensidad. Desde el Ristretto, el típico espresso italiano fuerte y contundente, hasta el más suave, Cosi, pasando por grados intermedios (todos tienen una calificación de fuerza sobre 10 puntos).

¿Qué no puede tomar usted cafeína? Pues no pasa nada, porque de las 12 variedades, 3 son descafeinadas: una intensa, otra normal y otra para café largo.

¿Qué usted toma el café largo y no el espresso cortito? Pues de las 12 variedades, 3 son lungos, uno de ellos, del grupo de los descafeinados.

La cápsula le saldrá a 0'33 €. Muy razonable, ¿no le parece? Por 0'33 € puede usted tomarse mejor café que el que le darían en el bar de la esquina por 1'20 €.

Para que usted elija sus preferidas, la cafetera viene con un paqueitito de regalo con una cápsula de cada variedad. Así podrá probarlas y decidir cuál le gusta más.

La forma de pedirlas es muy sencilla. En la caja de la cafetera encontrará usted una carpetita donde, entre otras cosas, viene el teléfono del Club Nespresso. Llama usted, se da de alta y cuando quiera pedir cápsulas, llama al 902 y en 48 horas máximo las tiene consigo, bien contra reembolso, bien cargadas ya a su Visa (a su elección). También puede realizar, tanto el alta como los pedidos por medio de Internet. Y los privilegiados que vivan en Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia, podrán acudir directamente a las Boutiques Nespresso.

¿Mi consejo? Pida una caja de 10 cápsulas de cada una de las 12 variedades, y además, de la que suela degustar usted, 3 ó 5 más. ¿Por qué? Bueno, no me dirá que no es una pasada a la hora del café decirle a la gente "¿Cuál quieres?" y sacar la bandejita con las 12 clases...

Además, el diseño de las cápsulas es precioso y parecen bombones. Las 12 variedades, con sus colores, presentadas en una bandeja quedan de escándalo.

También puede adquirir en el Club Nespresso algunos complementos (bastoncillos de azúcar -blanca y morena-, carrés de chocolate, tazas, etc.). Mención especial merece el coffret, de madera negra con huecos para 3 cápsulas de cada tipo, que queda como una preciosa cajita de bombones permite epatar a los amigos.

¡Ah!, casi lo olvido... Cada dos o tres meses la casa saca un nuevo café de edición especial limitada.

Para cerrar, les diré que soy usuario de Nespresso desde hace 5 años y que estoy encantado con mis máquinas (sí, una en casa y otra en la oficina). Y soy incondicional del Arpeggio (el de la capsulita color nazareno).

Foto: George Clooney tomando un café... suponemos que Nespresso. What else?

jueves, 27 de noviembre de 2008

El Gin-Tronic


Este es un nombre con el que he bautizado al gin-tonic que me ofrecieron el otro día. De Hendrick's (mi ginebra favorita, muy aromática, y muy seca) y con tónica Fever Tree (maravillosa tónica de a euro y medio el botellín que, si bien supone una gran diferencia sobre Schweppes o Nordic Mist, no tiene nada que envidiar a la "Q", de a 4'5 euros por botellín).

"¿Y eso es todo?" dirán ustedes. "Pues no", respondo yo. Eso sería un gin-tonic estupendo, sobre todo si en vez de limón le ponemos pepino, en rodajas o una piel.

Lo que diferencia al gin-tronic del gin-tonic (sin "r") es que el primero, en vez de limón, lima o pepino, lleva unos trocitos de flor eléctrica, una flor que, al tocarla con nuestra lengua, te da primero como un repentino golpe ácido parecido al de la lima, y después una sensación como cuando de niño chupabas una pila de 9 voltios: una pequeña descarga y una sensación de hormigueo que se va extendiendo por toda la boca.

Y, bueno, pues claro, es algo nuevo, la verdad es que la sensación está bien, y tiene su gracia. Y, además, permite epatar a las amistades.

Dicho todo lo cual, yo me quedo con el trío Hendrick's-Fever Tree-pepino.

Foto: La flor eléctrica, en estado incipiente.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Montre à la mode


Desde que se creo, Swatch ha sido sinónimo de chic y moderno. Las piezas de esta casa suiza (también hace algo de bisutería curiosa) aúnan glamour y low-cost.

Son relojes para ir a la última, de tendencia. Baratos, para usar sin medida, dejar en el joyero a final de temporada y estrenar uno nuevo (cosa que no puede hacerse, pongamos, con un Franck Muller, un Zenith, un Cartier o un Bell&Ross de muchos miles de euros).

Es un reloj efímero que, sin embargo, a veces, con el tiempo, se convierte en un clásico. Recuerdo el primero que tuve... Transparente en amarillo fosforito, correa turquesa traslúcida... y hace poco vi por Internet que se pagaba una pasta por él. Yo perdí el mío. Sniffff.

Y no olvidemos sus series limitadas. Desde ediciones especiales para San Valentín, el Día de la Madre o el Año Nuevo Chino; hasta la colección Corto Maltés (el famoso personaje de cómic de Hugo Pratt, hijo de un marino inglés y una gitana sevillana conocida como "La Niña de Gibraltar"); pasando por la nueva Colección 007 Villains, dedicada a los villanos de las películas de James Bond, en la que hay un reloj por film, inspirado en uno de los malos (me gustan, especialmente, el de "Sólo se vive dos veces", el de "Goldeneye", el de "El mañana nunca muere" -muy Swatch de los inicios- y el de "El mundo nunca es suficiente").

¿Qué son de plástico? ¿Y? No todo son nobles materiales. Y habrá días de llevar traje, corbata y un A. Lange & Söhne o IWC; y días de vaqueros, camiseta y Swatch. O un Graham, que no queda nada mal de sport, pero es "algo" más caro.

En todo caso, dense un paseo, admiren la colección de los villanos y vayan abriendo boca para el estreno de la próxima de Bond, James Bond.

Foto: el cartel de la nueva película de James Bond, que se estrena en Noviembre.

lunes, 13 de octubre de 2008

Mucho más que agua (y II)




La variedad de aguas minerales disponibles actualmente en el mercado crece día a día. A las aguas nacionales -las más clásicas, las más conocidas-, que van adaptándose a las tendencias del mercado y renuevan sus envases poco a poco, se han unido las de importación, procedentes de los lugares más diversos del globo y que suelen tener como denominador común el cuidado extremo de sus botellas, de diseños limpios y tendentes al minimalismo o, por el contrario, exagerados en la ornamentación. Estos últimos, cual joyas que siguen a pies juntillas el dictado de la moda, incorporan sofisticados elementos decorativos. Como ejemplo, el de la fotografía superior: Aunque su nombre, Fillico, vaya adornado con el de Beverly Hills, este agua procede de Japón y se vende a 100 dólares la botella, que está realizada con cristal al ácido y adornada con cristales de Swarovski. Si uno está generoso puede personalizarla pidiendo que le agreguen unas alitas doradas y/o, como se ve en esta imagen, una corona -dorada o plateada- que la convierta en rey o reina, al gusto.


:: Producto nacional ::
Algunas de las aguas españolas más populares


Solán de Cabras. Procede de Cuenca, donde brota a 21 grados centígrados, recogiéndose en una arqueta de piedra que mandó construir Carlos III. Es de mineralización muy débil, ideal para las afecciones de riñón.

Cabreiroá. Orensana. Es una de las aguas españolas con mejor presencia en los restaurantes gracias a su envase. Se descubrió en 1904 y es de mineralización débil, específicamente baja en litio, lo que la hace recomendable para la eliminación de toxinas y de ácido úrico.


Vichy Catalán. Gerundense y bicarbonatada, este clásico español llega a la superficie a 60 grados y su alto contenido en calcio le confiere propiedades beneficiosas contra el colesterol y la osteoporosis.



Vilas del Turbón. Su mineralización débil —resulta casi neutra— ha propiciado su designación como agua oficial del certamen enológico La nariz de oro y de la pujante feria Alimentaria en su edición de este año, entre otras citas gastronómicas. Nada mejor para lavar la boca entre cata y cata que este agua del noreste de Huesca.

Lanjarón. Es un agua de alta montaña (Sierra Nevada), diurética y muy digestiva por su carga de bicarbonatos.

Fuente Liviana. El equilibrio de este agua conquense la convierte en una alternativa ideal para los hipertensos.

Solares. Llega de Cantabria y se recomienda para tratamientos relacionados con el riñón y el aparato digestivo.

:: De importación ::
Marcas que entran por el ojo … y arrasan en el mercado


Voss. El agua de lujo preferida por muchos es de Noruega y dicen que es la más pura del mundo sin filtrar porque realiza su recorrido protegida por roca y hielo, sin contacto con el aire. Ideal para hipertensos.

Lynx. Italiana, de los montes Apeninos, puede encontrarse con y sin gas, siempre en su característica botella azul cobalto. Es baja en nitratos y sodio.


Berg. Este agua canadiense se publicita como la más pura del mundo gracias a su origen. Procede de un iceberg ubicado en la Isla de Terranova. Además de la modalidad de origen glaciar (Iceberg water) se comercializa otra combinada con agua mineral (Iceberg water blend) y una tercera enteramente extraída de manantial, sin nitrato y con reducido contenido en sodio (Artesanian water).


Hildon. La reina madre, que en paz descanse, podría haberla confundido al buscar la botella de su ritual ginebra diaria. El agua Hildon, extraída en Hampshire, exhibe uno de los diseños con más personalidad y además es proveedora oficial de la Casa Real británica. Es alta en calcio y muy baja en sodio. Ayuda a controlar el colesterol.


Bling. Antes de embotellarla se somete a nueve pasos de purificación que incluyen el tratamiento con ozono, con rayos ultravioleta y el empleo de la microfiltración.


Fiji. Ninguna otra marca comercializada tiene una concentración tan alta de silicio (85%). Bling H2O, Fiji, se extrae del islote de Viti Levu y ha logrado su mejor promoción con consumidores tan famosos como Madonna, Brad Pitt, Nicole Kidman o Tom Cruise. Lauquen reserve . Los hielos de las montañas de los Andes, concretamente un manantial en San Carlos de Bariloche (Argentina), dan origen a este agua e inspiran la botella en la que se presenta. Sale a la superficie a cuatro grados.


Finé. Japonesa, procede de un acuífero termal situado entre el Oceáno Pacífico y el monte Fuji. Resulta muy ligera por la escasa presencia de minerales duros —calcio y magnesio principalmente— e ideal para el cuidado de piel, uñas y pelo gracias a su alto contenido en sílice. Procede de los manantiales de Shunjezi, un lugar que intelectuales, artistas y escritores han elegido tradicionalmente para descansar. En la imagen, la botella diseñada por Karim Rashid.

viernes, 3 de octubre de 2008

Mucho más que agua (I)



Agua.
(Del lat. Aqua ). 1. f. Sustancia cuyas moléculas están formadas por la combinación de un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno, líquida, inodora, insípida e incolora. Es el componente más abundante de la superficie terrestre y, más o menos puro, forma la lluvia, las fuentes, los ríos y los mares; es parte constituyente de todos los organismos vivos y aparece en compuestos naturales.

Esto dice la Real Academia Española en su diccionario. Sin embargo, la creencia de que el agua es una sustancia inodora e insípida queda rebatida por el protagonismo que ha cobrado en grandes restaurantes y la proliferación de marcas, algunas de verdadero lujo. La producción crece de manera imparable y aumentan los establecimientos en los que se ofrece al cliente una variedad más o menos amplia de opciones, cada vez de procedencias más diversas: Escocia, Irlanda, Suecia, Italia, Noruega, Francia, Japón … y, claro, España. El mercado nacional, sin embargo, está aún lejos de lograr el impacto que alcanzan otros, más conscientes de los magníficos efectos que tienen en las ventas el packaging y otras medidas de marketing. ¿Alguien podría pensar en pagar 50 euros por una botella de 380 mililitros? Sí, si está decorada a mano con cristales de Swarovski. Lo de menos es que Bling H2O provenga de un manantial ubicado a 800 metros de profundidad en las Smokey Mountains, en Tennessee. La cuestión es que, además de los destellos que acompañan al cristal glaseado de su envase, la beben famosos como Shaquille O’Neal, Paris Hilton o Mariah Carey. Colocarla bajo el brazo de estrellas de cine y deportistas profesionales, y hacerla visible en citas como los premios MTV o los Emmy fue el gancho que ideó el guionista y productor de Hollywood Kevin G. Boyd para lanzarla. El resultado de este halo de exclusividad ha sido redondo.

Aunque la presencia que ha ido ganando en el ámbito gastronómico tiene un origen mucho más prosaico, el agua mineral ha estado tradicionalmente valorada por su efecto terapéutico. Su utilidad médica varía en función de la composición, que viene determinada por la tipología geológica del terreno por el que discurre antes de ser extraída. En función de la concentración de minerales se habla de aguas duras (más de 1.500 miligramos de residuo seco por litro), aguas semiduras o de mineralización débil (500 miligramos por litro) y aguas blandas o de mineralización muy débil (hasta 50 miligramos por litro). La más ligera que se comercializa es la Charrier francesa, con 12 miligramos de sales por litro; y la más dura, la Sicheldorfer, austríaca, que tiene 5.400 miligramos.

El bicarbonato y el calcio son las sustancias más influyentes en el sabor, aunque también intervienen otras como el sodio, el potasio, el hierro, el flúor o los silicatos. Las aguas con un toque más salado presentan una mayor concentración de sodio y de cloruro, mientras que las más amargas tienen más presencia de sulfatos.

Algunos sumilleres tachan de esnobismo el auge de las aguas minerales porque muy pocos paladares pueden distinguir más de cuatro tipos La tendencia del consumo — 120 litros al año por habitante en España— se dirige hacia las aguas más ligeras, bajas en sodio y poco mineralizadas. Son las aguas más equilibradas en su composición, más insípidas, que habitualmente proceden de manantiales de alta montaña. No siempre las preferirá, sin embargo, el comensal que busca maridar una comida. Gracias a su potencia, las aguas con gas, generalmente las más mineralizadas, son las ganadoras a la hora de acompañar, por ejemplo, una carne, porque tienen más textura y sabor. Los platos suaves combinan mejor con opciones más livianas.

Distinguir el olor de las aguas es asunto reservado a narices privilegiadas. Las diferencias en boca son mucho más apreciables para cualquiera. No obstante, hay sumilleres que no tienen reparos a la hora de hablar de puro esnobismo cuando se les pregunta por el interés organoléptico del agua, que ya protagoniza incluso catas, y recuerdan que para la mayoría de los paladares es imposible distinguir más de cuatro tipos. Lo que es indiscutible es su papel a la hora de limpiar el paladar entre platos y su utilidad para acompañar el sabor que complica cualquier opción vinícola: el avinagrado.

A la hora de degustar modalidades con gas, ya sea natural o añadido, se puede optar por una copa tulipán, que protege el carbónico y permite observar su desarrollo. Las aguas sin gas resultan perfectas tomadas en vaso, a ser posible más abierto en la boca, aunque al contrario de lo que ocurre con el vino, los expertos no consideran determinante el recipiente. En cuanto a la temperatura, para apreciar mejor las cualidades de cada modalidad es mejor conformarse con la ambiente, aunque en la mera degustación se admite cierto grado de frescor.

Foto: La purísima Elsenham -porque se embotella desde un acuifero en el mismo manantial, en Hertfordshire (Gran Bretaña), por lo que el filtrado es natural-, cuya botella fue merecedora del premio Bottled Water World DesignAward 2005.