
Mañana daremos la bienvenida al 2009 y un momento así no puede pillar desprevenida a ninguna sibarita. Yo ya tengo mi modelazo preparado: vestido de raso de seda natural estampado en colores varios sobre fucsia, corto, muy original, con escote enorme, para llevar con un top morado debajo, medias turquesa y zapatazo bien alto, de punta redonda, en rosa.
¿El pelo? Este año mandan los tupés. Yo me estrené con ellos en 2007 pero con otra ocasión, así que, sí, será mi opción esa noche. Si alguna no tiene tiempo de pasar por la peluquería, es cuestión de cardar bien la base, colocar perfectamente cada mechón en su sitio y laca, laca, laca... ya sabéis...
Ahora, parte esencial del look: el maquillaje. No make up, no glam. Y aquí iba yo, a dar mis recomendaciones personales sobre todo ese montón de productos que pueblan nuestras beauty cases. La oferta es enorme y es fácil perderse a la hora de elegir pero una ya tiene varios masters y cree poder dar algunos consejos.
Lo primero y esencial es no escatimar en el presupuesto: sólo existen ls primeras marcas. La diferencia de calidad es abismal y la inversión siempre es rentable: algunos productos duran incluso años y, lo que es más importante, bien aplicados permanecerán en vuestra cara todo el día. Un producto barato es dinero tirado y maquillaje volatilizado (por no hablar de texturas, aromas, tonos...).
Sería eterno entrar en productos concretos o especiales, así que me limitaré a dar unas pinceladas. Mis elecciones en general son las siguientes:
· Base de maquillaje: es fundamental para aquellas ocasiones en las que queremos que un maquillaje espectacular no se mueva del sitio durante horas y horas. Ejemplos: salidas nocturnas potentes y bodas. Personalmente es un producto que no compro (lo suplo con polvos, como más adelante explicaré), aprovecho las muestras que me regalan en mi perfumería, y me han resultado bien todas las marcas (insisto, hablamos siempre de primeras marcas).
Lo más importante es extenderla bien (¡esos corros!). Nada más antiestético que una mujer con un cerco alrededor de la cara, que además evidencia la diferencia de tono con su piel. Elegid colores naturales, un poquito más subidos que el vuestro porque luego los polvos matizarán. Y aunque os digan que lo mejor es aplicarlo con esponja y a golpecitos, que es una estupenda alternativa, si queréis simplificar la tarea y aseguraros de que el resultado es perfecto, nada como las manos. Repartid la base como si de una crema se tratara. Ya me lo contaréis...
· Polvos: esenciales. Los prefiero compactos, sobre todo por practicidad a la hora de utilizarlos, y me quedo con los de La Prairie. Son más caros que cualquier otro pero duran muchísimo y proporcionan un acabado muy natural. Los siguientes en mi lista, los Mat Lumière de Chanel (en realidad es un maquillaje compacto con acabado polvo). Ambos pueden utilizarse en húmedo, con lo cual tenemos dos acabados posibles porque mojando la esponja se convierten en una base y muy consistente. Si la quieres, los aplicas así y con otra esponja o el revés de esa te das el acabado en seco sobre esa primera capa.
· Correctores e iluminadores: La elección es indiscutible, el Touch Éclat de Yves Saint Laurent. Si lo aplicáis bajo los polvos sirve de corrector y si lo usáis sobre ellos, de iluminador. Además, el tipo de envase es ideal: aplicador de pincel mediante pulsiones en la parte superior del tubo, que tiene un émbolo que lo va empujando, con lo cual se aprovecha al completo.
· Sombras de ojos: Sin duda, Dior, en cualquiera de sus versiones. Son eternas. También Chanel y Helena Rubinstein. Lo más importante es trabajarlas mucho. Cuanto más lo hagáis más fijación ganarán (de nuevo los dedos son un aliado estupendo, aunque hace falta cierta pericia). Imprescindible contar con pinceles para difuminar, conseguiréis miradas espectaculares. Y no tengáis miedo a las mezclas -color sobre color-, permiten resultados únicos. Dos detalles: uno, tened en cuenta qué tonos realzan más el de vuestros ojos y dos, llevadlos siempre combinados con el resto del atuendo.
· Delineadores: Para lápices, los de Sisley (sobre todo los que llevan cristales de brillo), que incluso tienen un difuminador incorporado. Si buscamos un look Audrey Hepburn, nada mejor que La Ligne de Chanel (sigo usando la primera versión, que tiene unos 18 años, así que calculad lo que dura...), siempre que se tenga la maña necesaria para dibujar la línea a mano alzada ¡que no todo el mundo es capaz! Y si en lugar de un trazo firme queremos un efecto suave pero absolutamente mágico, el Khôl en polvo suelto de la línea Terracotta de Guerlain (ojo, siempre, siempre cae algo sobre las mejillas: brocha gruesa preparada para hacer desaparecer los restos sin apenas tocar la cara, que si no, nos quedaremos con las manchas).
· Máscara de pestañas: Imprescindible. Imprescindible. Imprescindible. Negra. Negra. Negra. Si queréis que dure impecable horas y horas y más horas, elegidla waterproof, aunque luego es necesario un desmaquillador para ídem (sustituible por cualquier sustancia oleosa que tengáis en casa, por ejemplo, aceite de almendras o incluso de oliva en caso de apuro). Personalmente uso un rizador antes de aplicar el rimmel, que debe ser el paso final del maquillaje de ojos para evitar que el polvo de la sombra o el perfilador caiga sobre él y lo arruine. Mi elección, de nuevo Dior (sobre todo, Diorshow, de aspecto muy natural pero efecto súper dramático) o Chanel.
· Colorete: Es uno de mis productos favoritos, por favorecedor. Aquí, para mí, Chanel es imbatible gracias a sus tonos irisados, con un toque de nácar (además tiene un delicado aroma de rosas). La tendencia punta en el maquillaje este año es el punk así que podemos ser tan irreverentes como nos apetezca a la hora de dar color a las mejillas.
· Uñas: Cortas o largas, como prefiráis, con una manicura francesa, en color o sólo con una capa de brillo pero siempre, siempre arregladas. Los apuros de última hora se solucionan sin esfuerzo gracias al Nail Touch de Yves Saint Laurent (su web está en renovación), que se aplica como si de un rotulador se tratase (la paleta, eso sí, se reduce a tres tonos muy suaves). Personalmente este año apostaría por un tono fuerte, como el Blue Satin de Chanel, un azul marino intenso perteneciente a la colección efímera de primavera/verano 08.
Imagen: La última edición de las botellas temáticas que el vodka Absolut lanza periódicamente, tan festiva y brillante como merece la bienvenida a un nuevo año. "Every night is a masquerade", reza la etiqueta...